20120215
"En Atenas ya no se trata de vivir, ahora se trata de sobrevivir"
Ciudadanos de Atenas creen que los
disturbios fueron provocados por pequeños grupos violentos, "no tienen
nada que ver con la gente que protesta de verdad".
La noche del domingo 100.000 griegos
salieron a la calle para protestar contra los recortes aprobados por el
Gobierno griego y exigidos por la Troika.
"Los griegos
ya no confiamos en los políticos, ni en Europa, ni en nadie"
Batalla
campal en Atenas por la aprobación de los recortes que exige Europa
Mientras no levantaba su vista de los
informativos, el olor a gasolina llegaba hasta la casa de la
joven Marilena Vasilakakou.
Las calles de su ciudad, Atenas, vivieron la noche del
domingo una batalla campal entre
policías y manifestantes en protesta contra los nuevos recortes del Gobierno
griego.
Marilena deseaba estar ahí, reclamando
contra lo que cree que es injusto para su pueblo, pero el miedo pudo con su indignación.
La noche del 13 de febrero, mientras ardían más de 40
edificios, dentro del Parlamento griego se aprobaba un plan de ahorro de 3.300 millones de euros, unas medidas
que tendrán consecuencias directas en la población: se rebaja el salario mínimo
en un 20%, habrá recortes en sanidad, una reforma laboral, y se despedirán a
15.000 funcionarios, entre los que puede estar el padre de Marilena.
"Me da mucho miedo participar, pero los violentos solo son un grupo pequeño que siempre destruyen todo", dice esta joven
ateniense de 23 años.
Para Marilena, las manifestaciones en Grecia son algo
habitual desde hace bastante tiempo, pero ahora tiene la sensación de que
protestar es la única vía para que cambie algo en un país que se encuentra en
la más absoluta ruina: "Los griegos siempre se han manifestado demasiado,
hasta cuando no tenían razón, pero ahora sí es importante que la gente se queje y se ponga en contra de todo lo que está
pasando".
Hasta las aficiones del Panathinaikos y del
Olimpiacos, eternos rivales futboleros, se unieron la noche del domingo para
protestar contra los recortes Con un sentimiento de frustración, esta joven
filóloga promete no dejar escapar ni una vez más la oportunidad de rebelarse:
"He jurado
que la próxima vez voy a bajar,
aunque sea un peligro. Tenemos miedo de lo que vemos en televisión, pero
tenemos que manifestarnos sin ir de la mano de ningún partido. A mí no hay
ninguno que me represente".
Cuenta Marilena, que hasta las enfrentadas aficiones del Panathinaikos y
del Olympiacos, eternos rivales
futboleros, "son algo así como las hinchadas del Real Madrid y
Barcelona", se unieron la noche del domingo para salir a la calle contra
las medidas adoptadas por el Parlamento griego, "eso es algo muy bonito y
que nunca había pasado, tenemos que estar unidos" explica.
"Las televisiones no mostraban lo que
pasaba en el Parlamento"
Además de por televisión, Marilena prefirió informarse a través de las redes
sociales de todo lo que
pasaba en sus calles. Ella piensa que los medios de comunicación locales,
"dependientes de las subvenciones del Estado", dan una información
muy sesgada de todo lo que está ocurriendo: "Las televisiones no mostraban
nada de lo que pasaba dentro del Parlamento, solo repetían una y otra vez la
misma imagen de cómo estaban destrozando los atenienses los comercios, hasta
contaban que saquearon tiendas de armas".
Las
televisiones repetían una y otra vez la misma imagen de cómo destrozaban los
comercios
"Cuando veo esas imágenes, no quiero salir a la calle porque tengo miedo, pero esta situación es insostenible. En Atenas ya no
se trata de vivir, ahora se trata de sobrevivir, y ni siquiera".
A Marilena no le importa estar horas
contando la situación que se está viviendo en Grecia, "tengo todo el tiempo del mundo, estoy
desempleada" asegura
entre risas.
En Grecia hay un dicho que viene a decir
algo así como "disfruta de la pobreza", explica Marinela en un
perfecto español, y no es el único idioma que habla: "Acabo de salir de la
universidad, ya tengo mi título, se hablar francés, español, inglés, algo de
italiano, pero... ¡qué injusta es la vida! Cómo lo hemos hecho de mal para que no pueda conseguir un trabajo, ¡joder!".
Como otros griegos, esta joven filóloga de
23 años está viviendo en su hogar la dureza de la crisis griega. Su padre que
trabaja en una empresa semipública, ha pasado de cobrar 3.000 euros mensuales a
1.100 por los recortes del Gobierno, y lo peor, teme que pierda su empleo por
las nuevas medidas.
Su hermano ha preferido salir del país y
ella trabaja únicamente en la temporada veraniega para ganar una media de 1.500 euros en seis meses: Me tengo que conformar con esta situación, mi jefe
me trata muy bien. Tengo amigos en peores situaciones pero al menos no tengo
que pedir dinero a mis padres para mis cosas".
"En Grecia, en España... todos estamos
en el mismo barco"
Konstantinos Papadopoulos, de 38 años,
también vive en Atenas. Como Marilena, prefirió quedarse viendo los disturbios
por televisión: "Vi mucho peligro, pero aún así mucha
gente fue al centro. Los que
protestan de verdad, la gente normal, no son los grupos que provoca estos
incendios".
Los que provocan los incendios son siempre
los mismos, y la policía no los detiene Constantino, que trabaja como profesor
en una academia en Atenas, también transmite una situación caótica la de la Grecia
actual: "El paro
sigue aumentando, los sueldos son muy bajos, la vida aquí ya es
insoportable" explica, mientras cuenta su deseo de poder algún día salir
del país.
Este docente de 38 años cree que lo que se
vivió en Grecia este domingo tiene un componente muy diferente a las
manifestaciones que se suelen vivir en Atenas: "Ya vivimos entre la
pobreza, la gente protesta por eso, pero los que provocan los incendios son siempre los
mismos. La
policía los conoce y no los detiene" explica.
Antes de terminar la conversación,
Konstantinos pregunta cómo está la situación en España: "Aquí hace dos
años era impensable una situación así. Nosotros somos un país pequeño, pero en
los informativos cuentan que España o Italia tienen una deuda más grande. Lo que no se puede negar es que todos estamos en el
mismo barco" concluye. COMENTARIO: Qué
forma más extraña de salir de la crisis bajar sueldos, reducir en sanidad y
despedir gente igual yo soy un poco extraño pero da la sensación de que quieren
destrozar un país.LA RECORTA.
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